Sueños

Últimamente he pensado mucho en perseguir nuestros sueños. Es difícil.

Es difícil enfrentarse a un mundo que prefiere el dinero, lo barato, lo inmediato a la calidad. Y digo que es difícil en todas las áreas de trabajo, desde el arte hasta la ciencia. ¿Cuántos proyectos no se han visto frustrados a la larga porque hubo una persona que no vio la ganancia escrita en dólares al frente de una inversión en pro de la ciencia/ salud/ educación/ artes?

Y la vida diaria no es diferente. A fin de cuentas, uno no puede comer sueños, ni pagar la renta con sueños, ni la luz, ni, en mi caso, el vestuario, ni las herramientas. A veces cuando los sueños conocen a la realidad resultan no adaptarse bien, o no quererse mucho… o de plano hasta odiarse.

En mi vida profesional, he tenido que elegir a veces por lo tangente, por lo que me deja dinero, en vez de lo que me deja felicidad y pasión. Y creo que es una opción que a la larga muchos tenemos que enfrentar.

Empecé este post con una predisposición a que mi maestría no era lo mío… y luego poco a poco pensé en mi pasión y la diferencia de esto que hago ahora con “mi pasión”… y me fui dando cuenta, poco a poco… que la diferencia no es mucha.

Mi pasión me hace despertar temprano y llegar a mis juntas / clases / ensayos. Mi maestría también.

Mi pasión me hace tener ganas de ir a trabajar todos los días, a aprender más. Mi maestría también.

Mi pasión no me cansa. Me puedo dedicar a ella todo el tiempo. Mi maestría tampoco.

Mi pasión me deja un dulce sabor en la boca a que llevo el día no trabajando, sino jugando en serio. Mi maestría también.

Mi pasión no me limita para dedicarme a mi maestría… y mi maestría no me limita para dedicarme a mi pasión. Es más, se complementan. Me hacen un elemento único.

Y no sólo eso, mi maestría me hace entender de una manera diferente a mi pasión. Me hace poder verla desde afuera y entenderla mejor, me ayuda a mezclar mi personalidad, mi trabajo, mi paciencia, mi creatividad, el trabajo en equipo, sin aires de grandeza ni egos inflados, y vivir.

A veces la necedad nos gana… llevo 7 meses pensando que dejaba de lado un sueño por necesidad de vivir. Me he dado cuenta que no es así. No es necesario dejar de lado “mi sueño”… porque a veces lo que hace falta es soñar “más grande”, soñar “más campo”, soñar mejor. Soñar de manera inteligente. Mezclar sueños, echarles una pisca de azúcar para que no te sepa el trago a amargo… y darte cuenta que al final, todos son sueños.

Y soñar. Soñar en grande.

Pd. Si quieren ver un video de un alemán que habla sobre soñar en grande, den click aquí (Y su sonrisa honesta al final, me encanta).

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