La inventable levedad del ser

Empecé a escribir nuevamente en una suerte de búsqueda, de redescubrimiento que me deja a menudo pensativa sobre quién quiero ser que tanto me busco.

Hoy tres personas diferentes, a petición mía, me dijeron lo que ellos consideraban mi mayor fortaleza y mi mayor debilidad (aún espero la respuesta de algunas otras personas). Los tres estuvieron de acuerdo que mi “dedicación” era mi mayor fortaleza, ese ímpetu que me lleva a comprometerme totalmente con algo. En pocas palabras, cuando agarro algo, no lo suelto. Quiero que salga bien, soy detallista, me meto en lo más profundo de eso que he decidido es mi nuevo “proyecto”. Sea lo que sea.

En cuanto a mi debilidad, irónicamente viene de la mano de mi fortaleza. Me dedico demasiado a ello, me anclo emocionalmente, lo cual hace que me estrese y que se me olvide que existe el mundo exterior.

Me parece curioso que los tres pensaran lo mismo. Lo que me parece aún más curioso es que yo no hubiera contestado eso. Me lleva a pensar que lo que uno ve de sí mismo no es necesariamente lo que los demás ven de uno mismo. Y entonces si ando siempre a la búsqueda de mí misma, de lo que me haga más feliz, más saludable, más centrada, más presente, más “inserte aquí cualquier adjetivo”, ¿estoy buscando en mí o hacia mí?

A lo que voy es que lo que yo proyecto no es lo que yo siento. Me gustaría poder ser más dedicada, tener más disciplina, ponerme un objetivo enfrente y no menguar hasta haber vencido todos los obstáculos para obtenerlo. Y yo me considero mi peor enemigo para ello, veo demasiado Netflix, pierdo demasiado el tiempo, me distraigo muy fácil.

Hay muchas cosas que me gustaría cambiar de mi personalidad. Pero si las cambio, ¿sigo siendo yo? ¿O es que hay otra yo en mi futuro? Y de ser así, ¿qué sucede con la encarnación presente? ¿Se integran? ¿Evolucionan? ¿Se pierde para siempre en el éter intangible de lo pasado para nunca volver a resurgir?

A veces extraño a mis yo pasados. Su sonrisa inocente. Su confianza intachable en la gente. Su mirada calmada. Su confianza en sí misma. Su ansia imparable de escribir sin sentido, de brotar poemas rimados al tronar de dedos, de inventar historias a las flores del camino, las gotas de lluvia en la ventana, a las palomas, a las lágrimas.

Tal vez al final, al buscarme a mí misma lo único que quiero es volver a ser la de antes.

Imagen: A little light for your worries de James Eads
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s