El por qué de escribir

 

Escribir me parece cada vez más difícil. No sé si sea la falta de costumbre, la pre-ocupación de mi día a día, la flojera misma… o simplemente sea que he asesinado a mi imaginación con tanto de todo lo anterior.

Escribí un poco de esto ayer, que extraño escribir. Irónico, ¿no?

Y es que sólo al escribir uno se da cuenta de cuánto lo extraña, el fluir de las palabras como ríos que se deslizaban fuera de mis dedos; de la punta de una pluma, de mi boca como Usumacintas eternos. Y ahora, a falta de práctica, escribir me parece un alto en cada esquina, una presa en cada brazo de río, un colador saturado de impurezas. Las palabras se agolpan en imágenes que no salen de mi cabeza. Se quedan ahí, ensuciando todo cuando cierro los ojos para dormir.

Y es que sí me pasa. Cuando cierro los ojos para dormir veo trazos de imágenes, como garabatos que nunca fueron plasmados en papel. Trozos de palabras que no salieron de mí. Agolpados unos sobre otros sin sentido alguno, como los trazos incompletos de un niño de 2 años que no ha aprendido a escribir. A veces tienen un poco de sentido, como si las líneas coincidieran en una misma dirección, pero nunca logro descifrarlas. O tal vez nunca lo intento.

No creo que eso sea normal. Pero me pasa.

Es por eso que decidí empezar este pequeño experimento de escribir. Constantemente. Forzarme a mí misma a encontrar el tiempo y el lugar para hacerlo. Para vaciar mi mente, mi espacio, mi vida en el éter del internet. ¿Patético? Tal vez. Pero procuro no juzgarme.

He adormecido a mi yo creador demasiado últimamente y éste es un intento por dejar de hacerlo.  Y ¿qué mejor que hacerlo ante un público etéreo? Es extraño, esto de escribir y hacerlo público, pero con pocas esperanzas de que alguien se moleste en leer lo que uno ha escrito.

No es lo mismo que escribir en un cuadernillo en el bolsillo de la mochila. No es lo mismo que un diario (aunque a veces lo sea). Ni siquiera es lo mismo que una servilleta en un restaurante cuando escasea el papel y sobra el tiempo. Esa seguridad de la privacidad, de que sólo existe una copia de lo que se ha escrito, de que sólo puede haber un par de ojos que interpreten el sentido de mis palabras en un momento. Esa seguridad no existe… porque esto existe millones de veces, en millones de lugares y todos al mismo tiempo.

Pero tampoco es lo mismo que un diálogo escrito para ser puesto en escena. No ha sido escrito para ser proclamado en las esquinas ni en un púlpito, ni en un bar a media noche susurrado a oídos ajenos.

Esto es mi yo más privado hecho público. Detrás de una pantalla, de un “.com”, de miles de otros que tienen una cara más pública que la mía. El anonimato da coraje, o eso es lo que han dicho.

Pero da miedo. Y gusto al mismo tiempo. Que alguien más lo lea.

Así es que, si eres alguien más y lo estás leyendo… Gracias.

Me da gusto. Adelante. Explora mi mente, mi locura, mis fantasías, mis azares, mis aventuras, mi turismo interior. Asómate a las grietas de mis tristezas e inseguridades. Explóralo todo. Léeme de pies a cabeza.

Pisa mis selvas de dudas, viaja en los cielos de mis intenciones, de mis sueños, de mis andares en busca de sentido. Sumérgete en los más profundos mares de mi imaginación. Ve con la luz de tu pantalla mis rincones más oscuros. Recorre los detalles de mis frescos que fueron pintados hace una milésima de segundo. En mi historia que se escribe día a día, que quiero escribir para mí y de la que eres espectadora \ lectora\testigo\verdugo. Léeme toda.

Y si te agrada, si te suena, si resonamos como notas de dos guitarras diferentes en armonía total, si encuentras que te robé un pensamiento y lo plasmé por aquí, si compartimos un sueño una noche, si te nace del alma, si te lo piden tus dedos cansados de dar click y que sueñan con escribir a una persona del otro lado de la pantalla, déjame un comentario, una carita, una carta, una letra, una palabra, una epístola, un susurro.

Así sabré que en el éter, en el espacio, en el universo de miles de cosas, de imágenes, de ruido ensordecedor alguien me escucha.

Tal vez ayude a que a miles de kilómetros, no sé cuántos en realidad, no esté tan sola.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s